“Ha tenido 70 años para ahorrar”: la casa merecida frente a los datos
Análisis “Ha tenido 70 años para ahorrar”: la casa merecida frente a los datos
Doctorando en Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Su tesis, "Entre la vivienda, el barrio y la ciudad. Los sentidos de casa de jóvenes en barrios vulnerables de Madrid", se ha elaborado en el marco del proyecto COMURES-CM.
“Ha tenido 70 años para ahorrar”. Así reaccionó en X la escritora Lucía Etxebarría al desahucio de Maricarmen, de 87 años, que vivía desde 1956 en un piso de renta antigua del distrito de Retiro. La frase importa por lo que da por supuesto: que una vida entera debe desembocar en la compra de una vivienda y que quien no compra ha fracasado. Es el sentido común de una sociedad de propietarios.
A esa idea la he llamado ideología de la casa merecida: la vivienda entendida no como un derecho, sino como recompensa al esfuerzo acumulado. Quien la consigue, se la ha ganado; quien no, algo habrá hecho mal. Su efecto político es claro: convierte un problema colectivo en una culpa individual, y lo que se vive como culpa difícilmente se convierte en protesta.
Los datos no la sostienen. Según un estudio reciente sobre la ciudad de Madrid, en 2022 un joven de 25 a 34 años con un salario mediano necesitaba destinar el 50,2% de su sueldo a alquilar una vivienda, y uno con los salarios más bajos, el 87,6%; solo el 10% mejor pagado quedaba por debajo del 30% que se considera asumible. Con esas cifras, ahorrar se vuelve casi imposible: según el INE, en 2020 solo uno de cada cuatro hogares que vivían de alquiler podía ahorrar, frente a casi la mitad de los propietarios. En Puente de Vallecas, ya en 2018 alquilar a precio medio exigía más renta que comprar —34.057 euros netos al año frente a 25.560—, pero comprar requería una entrada de unos 46.000 euros: quien no la tiene paga más por no poder comprar. Y entre 2011 y 2020, la propiedad entre los hogares encabezados por menores de 35 años cayó del 69,3% al 36,1%.
El precio que pedían a Maricarmen no está pensado para quien vive de un salario, sino para quienes compiten hoy con el inquilino estable: turistas, nómadas digitales, estudiantes........
