“No, gracias, no me gusta el chocolate”
“No, gracias”, digo cuando me ofrecen la golosina, y termino mi declaración sin añadir que su sabor me parece una ofensa y que su olor me puede llevar a cambiar de acera. Pero familiares, amigos y hasta desconocidos no se conforman con un “no, gracias”. Quieren saber qué me pasa, y preguntan elevando las cejas hasta el nacimiento del cabello con una mezcla de lástima y curiosidad científica: “¿Pero en serio?”.
Para colmo, la incomprensión viene con argumentos. Según se dice, el chocolate mejora la memoria, la atención y el rendimiento cognitivo. Sin embargo, me resultó curioso, por decir lo........
