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Nuestro mercado de capitales, una muralla que frena el desarrollo nacional

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26.03.2026

El mercado de capitales boliviano no está roto. Tiene actores, tiene instrumentos, tiene capital y tiene demanda. Lo que tiene también es una estructura de acceso que favorece sistemáticamente a quienes ya llegaron con recursos —la banca, las empresas grandes, el capital extranjero— y que convierte en obstáculo imposible lo que debería ser una puerta abierta para la empresa nacional productiva.

Entender por qué requiere mirar quién captura el flujo, quién paga el peaje de entrada y quién termina financiando a quién.

El fondo de pensiones, motor invisible

Bolivia tiene un fondo de pensiones con activos cercanos a los USD 30.000 millones. Es la fuente de capital de largo plazo más importante del país, y su destino define, en la práctica, qué se financia y qué no. En la arquitectura actual, los bancos del sistema financiero captan más del 50% del total del fondo a través de depósitos a plazo fijo y otros instrumentos de renta fija.

El mecanismo es circular y eficiente —para los bancos. El fondo de pensiones deposita en los bancos. Los bancos prestan ese dinero a empresas a tasas más altas. Las empresas, cuando pueden, emiten bonos en la Bolsa Boliviana de Valores para pagar esos préstamos. El fondo de pensiones compra esos bonos. El capital circula, pero el intermediario bancario extrae margen en cada vuelta. Los bancos no actúan de manera ilícita: actúan racionalmente dentro de la arquitectura vigente. El problema es la arquitectura misma.

La Bolsa Boliviana de Valores ofrece, para quien logra llegar, condiciones genuinamente competitivas: tasas inferiores al crédito bancario de largo plazo y plazos de entre seis y ocho años que la banca rara vez otorga para proyectos industriales. El acceso al fondo de pensiones como comprador institucional garantiza liquidez y........

© El País