Debates
En tiempos donde la política parece contaminarse cada vez más de espectáculo, escándalo y confrontación vacía, resulta necesario volver a lo esencial: escuchar propuestas, contrastar modelos de desarrollo y permitir que la ciudadanía decida con criterio.
Un debate presidencial no debería convertirse en una arena de agravios personales ni en un show decadente diseñado para obtener clics, audiencia o viralidad. Los ciudadanos merecen algo mejor. Merecen escenarios donde los candidatos expliquen cómo piensan organizar la sociedad colombiana, cómo enfrentarán la pobreza, la inseguridad, la desigualdad, el desempleo y los enormes desafíos sociales y ambientales del país.
La esencia de un debate es precisamente el contraste de ideas. Allí se deben evidenciar las diferencias entre quienes defienden un modelo excluyente pensado para beneficiar a minorías privilegiadas y quienes proponen profundizar reformas sociales........
