La receta que se siembra
Mucho antes de que habláramos de agricultura regenerativa, biodiversidad, proteínas complementarias o sustentabilidad, en Mesoamérica ya se sembraba una receta.
Se llamaba —y se sigue llamando— milpa.
Con frecuencia imaginamos la milpa como un sembradío de maíz. No lo es. O, mejor dicho, no es solamente eso. La palabra proviene del náhuatl milpan, formada por milli, parcela cultivada, y pan, sobre o en. La milpa es, por tanto, un espacio de cultivo, pero también un sistema agrícola en el que distintas especies pueden crecer simultáneamente y establecer relaciones entre ellas.
El maíz suele ser su protagonista, pero rara vez está completamente solo. Dependiendo de la región, del clima, de la altitud, del suelo y de las costumbres de cada comunidad, puede compartir la parcela con frijoles, calabazas, chiles, tomates, quelites, tomatillos y otras plantas cultivadas o toleradas porque sirven como alimento, condimento, medicina o forraje.
Por eso no existe “la milpa” como una fórmula única. Hay muchas milpas.
Su historia se remonta a miles de años y está estrechamente ligada a la domesticación de plantas en Mesoamérica. El maíz mismo es resultado de una extraordinaria intervención humana: generaciones de agricultores fueron seleccionando, conservando e........
