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Vientos de cola: el balance turístico de un cuatrienio

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Colombia cierra el cuatrienio del presidente Petro con varios saldos en rojo, pero con una señal difícil de ignorar: durante su administración el turismo dejó de ser un sector de discurso y se convirtió en una vitrina para la economía nacional. Gobierno y gremios impulsaron una narrativa de promoción internacional que entrelazó conectividad aérea, inversión territorial y una apuesta clara por el turismo sostenible, comunitario e incluyente. El resultado, un sector más visible, con cifras que lo posicionaron como motor de la economía, pese a sus grandes retos estructurales.

La campaña Colombia, el país de la belleza, fue el emblema de ese giro. Más que un eslogan, funcionó como marca-país orientada a vender biodiversidad, cultura y diversidad regional. El impacto fue tangible: Colombia logró proyectar una imagen más amable y sofisticada en los mercados emisores, menos atada al cliché de inseguridad y más cercana a la idea de un destino auténtico y competitivo.

Las cifras respaldan el relato. Según el ministerio del ramo, 23 millones de turistas no residentes llegaron al país entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, marcando un récord histórico. El sector generó USD 34.430 millones en divisas al cierre del último año, superando en varios tramos al carbón como fuente de ingreso externo. Ello indica que el turismo aprendió a competir con actividades extractivas y a participar como eje del desarrollo territorial; y aunque no las sustituyó, sí logró disputarles espacio en la conversación económica nacional, algo impensable hace pocos años en un Estado dependiente de las regalías y los ingresos fiscales del sector minero-energético.

La conectividad........

© El Espectador