¡Soltemos el niño que llevamos dentro!
¿Qué ve usted en la foto que acompaña esta columna? Yo vi lo mismo cuando hoy en la mañana la tomé.
Pero no vi eso ayer en la tarde cuando pasé por el mismo lugar y un papá estaba allí con sus hijas. La mayor, de unos 7 años, acababa de saltar desde ese cubo y se reía, mientras la menor, de unos 5 años, trepaba para hacer lo mismo que su hermana. Esta pequeñita tenía más o menos la misma altura que la decrépita estructura (cuyo estado nunca vi) y miraba con una sonrisa pícara a la aventura de saltar desde allí. Si yo tuviera que saltar desde 1,7 metros no se si estaría con esa sonrisa, pero recuerdo que cuando niño, en situaciones similares, estaba feliz de intentarlo. A veces me caí y quedé con pelones en las rodillas, otras salí victorioso y feliz, en unas y otras siempre salía corriendo a hacerlo de nuevo y Pedro, mi hermano un año menor, hacía lo mismo.
Ninguna de las niñas vio las grietas en el cemento, tampoco la pintura desgastada ni los fierros oxidados a la vista. Estoy seguro de que........
