El nuevo problema del liderazgo: la saturación estratégica
Si de algo no carecen hoy las organizaciones es de ideas. El acceso a ideas ajenas es tan fácil como preguntarlo a la IA mediante un prompt bien elaborado en sus componentes principales —rol-tarea-contexto-formato—. Por arte de magia aparecen mejores prácticas, ideas exitosas, iniciativas fracasadas o estrategias en marcha. Mirar y entender lo que hacen otros es hoy un juego de niños. También debería ser fácil generar las ideas propias, con herramientas cada vez más sofisticadas, y estimular a la organización a compartirlas. Solo es cuestión de voluntad. El caso es que hoy las ideas abundan, incluso en exceso.
Canalizar y ordenar las ideas, e impulsarlas para convertirlas en iniciativas, es una de las misiones tradicionalmente asignadas al liderazgo. Transformación digital, innovación abierta, IA, sostenibilidad —ESG—, nuevas formas de trabajo, cultura corporativa o estilos de liderazgo… La lista de iniciativas es larga, cada una con su lógica y con su agenda. Cada poco hay que abrir nuevos frentes, lanzar nuevos proyectos —sin descuidar el BAU (business as usual)—, movilizar transversalmente a la organización, redefinir estructuras y organigramas, rediseñar los procesos, etc.
Más que un dinamismo saludable, lo que prolifera es una acelerada hiperactividad impulsada desde arriba, y extendida a lo largo y ancho de la........
