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“No tomé decisiones en el club”: Gabriel Sapio, el agente de Paolo y por qué su aparición pública puso en aprietos a Alianza Lima

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03.09.2026

Se sabe que eres el representante o agente de Paolo Guerrero. Sin embargo, se ha dicho que también has ofrecido asesorías a Alianza Lima. Primero, ¿podrías confirmar eso? Y, en caso de ser así, ¿qué tipo de asesorías realizaste en el club?

A ver, primero voy a despejar dos o tres elementos. Para los que me conocen, llevo 20 años trabajando en el fútbol y casi 30 en la industria del deporte. No soy partidario de la palabra “representante”; yo soy un asesor estratégico en temas donde los deportistas, por obvias razones, necesitan apoyarse.

En estos 20 años de trayectoria, creo que esta es apenas la segunda entrevista que doy, ya que siempre he preferido el trabajo silencioso y enfocado en los resultados. Dicho esto, necesito aclarar que cuando la falsedad trasciende lo deportivo y se vuelve difamatoria, vulnerando la seguridad personal, uno tiene la obligación moral de trazar un límite definitivo.

En segunda instancia, el contexto se dio en un semestre bastante convulsionado donde se presentaron situaciones de manera sorpresiva. Vimos que, ante la necesidad de generar estabilidad, mis 20 años de contactos y profesionalismo en esta industria podían aportar ciertos bálsamos o estructuras útiles para llevar adelante el único objetivo existente: que Alianza Lima salga campeón. Básicamente, consistía en pensar de manera estratégica y disruptiva cómo las situaciones del entorno podían influir de manera positiva en la institución.

Se comentaba que eran asesorías más que nada de tipo comunicacional. ¿Podrías explicar mejor ese término?

Tengo una agencia de comunicación desde hace 20 años y trabajo con Paolo Guerrero desde hace ocho en todo lo relacionado con la comunicación de comportamiento. Por lo tanto, ese enfoque es absolutamente natural en función de mi rol, más allá de mis capacidades como asesor estratégico en el fútbol.

Yo llegué a Lima con una sola misión: acompañar a Paolo en su último año de carrera, cumpliendo mi rol de asesor estratégico y estando en su día a día como profesional y amigo. Después ocurrieron diversos hechos en el semestre. De manera espontánea y con el único fin de aportar calidad profesional, surgió esta colaboración orientada a la comunicación interna y estructural.

Colaborar con uno de los máximos referentes de la historia del fútbol de Perú conlleva una responsabilidad intrínseca muy importante, lo que exige estar atento a cuestiones que puedan atentar contra la integridad de Paolo y del grupo, tal como lo mencionó Alfredo Arosemena (administrador de Alianza Lima). Ese fue el eje de mi trabajo hasta la finalización del Torneo Apertura.

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Para ordenar los hechos, ¿podrías comentarnos en qué situaciones puntuales se dio esta colaboración y en qué periodo comenzó y terminó?

Desde el punto de vista estrictamente laboral, soy sumamente respetuoso de los acuerdos y, como también mencionó Alfredo, existe un acuerdo de confidencialidad. Dar detalles específicos de las tareas puntuales sería vulnerar ese derecho, algo que no he hecho nunca en mi carrera y no haré ahora.

Las asesorías consistieron en comunicación estratégica puntual bajo acuerdo contractual. La propuesta nació de la necesidad de colaborar en momentos tumultuosos; se conversó con la dirección deportiva y con la gente que manejaba la institución, siempre bajo un marco absolutamente profesional. Mi trabajo diario consistía en observar desde el lado de los jugadores cómo generar estabilidad en los momentos en que las cosas se desestabilizaban.

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Se habla de pagos que van desde los 5,000 hasta los 50,000 dólares. ¿Qué puedes decir al respecto? ¿Se ajustan estas cifras a la realidad?

Alfredo fue categórico y seguiré su misma línea. Primero, los montos están protegidos por la confidencialidad de este tipo de contratos. Segundo, lo que se........

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