Escuchar bien va contra natura
Durante mucho tiempo me he cuestionado por qué y para qué nos cuesta tanto escuchar a los otros. El cuerpo posee una serie de mecanismos y funcionalidades con un objetivo. Si algunos de estos, con el tiempo, van perdiendo utilidad, se van reduciendo hasta desaparecer, como las famosas muelas del juicio (entre un 20-30% de personas, a nivel mundial, nace con solo 3 de esas piezas dentales).
¿Qué ocurre con esa capacidad de escucha activa que poseemos en general? A pesar de que muchas personas han recibido formaciones específicas al respecto, han manifestado su deseo de mejora, han trabajado la consciencia sobre las múltiples ventajas de prestar atención a lo que siente y piensa el otro, sigo constatando esa falta de escucha en ámbitos personales y profesionales.
Y es que este es un tema recurrente entre quienes estudian los comportamientos humanos. El hito que dio lugar a investigaciones consistentes sobre la escucha activa no surgió en un laboratorio, sino en las aulas de un instituto de secundaria en Nebraska (EEUU), donde impartía clases de oratoria el profesor Ralph G. Nichols en los años 40. Él constataba que los jóvenes más persuasivos en su aula no eran los que contaban con mejores habilidades para hablar o argumentar, sino aquellos que tenían mejor capacidad de escucha frente a lo que otros estudiantes........
