Letra fría | Mujeres de la República
Letra fría | Mujeres de la República
Por Humberto Márquez
25/09/2026.- El quinto capítulo arranca con el botellazo que recibió en la cara el líder comunista Eduardo Machado; en realidad, fue un vaso lanzado por la periodista y escritora Miyó Vestrini en el bar La Bajada. Al fragor de los tragos, Machado grita: "¡Ni Beria!, ¡Ni Beria!", haciendo alusión a Lavrenti Beria, jefe de policía y mano derecha de Stalin en la Unión Soviética. ¡Demasiado arrecha! Titulan las tesistas este capítulo para calificar a esta poeta de armas tomar. Miyó, todo lo quería con pasión, decía la Negra Maggi, compañera de barra y confidente de la Vestrini, además de esposa del escritor Salvador Garmendia. Según la misma Negra, la poeta tenía una carencia permanente que ni los amigos, los vodkas o los amantes podían llenar. E incluso estaba convencida de que nadie la quiso nunca. Detrás de esa mujer ruda de temperamento explosivo había mucha inseguridad; no era siempre el reflejo de un ser susceptible que proclamaba que el amor se pierde o se gana en un segundo.
Miyó Vestrini era de las más militantes de la República, era muy vigilante de los procesos electorales en los que, según el psiquiatra Manuel Matute, no se le coleaba nadie; además, fue presidenta de dicha república al cubrir una suplencia por vacaciones de Elías Valles en 1980, y fue presidenta de la comuna cuando escribió La república del amor. Su discurso en el acto de transmisión de poderes de la República del Este, en mayo de 1976.
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