Balance económico de una legislatura incompleta
Hace solo unos días, el presidente del Gobierno anunció el fin de la legislatura motivado por el traspié, esperado, de la votación sobre los decretos de vivienda. Es por ello por lo que, aprovechando la coyuntura y nunca mejor dicho, toca hacer balance. Antes, sin embargo, es preciso señalar que, para no caer en los tópicos habituales, debemos entender que un gobierno influye poco en el corto plazo en magnitudes como el crecimiento o la inflación y más en elementos asociados a regulaciones, presupuestarias o fiscales. Aun así, y buscando siempre modular el grado de responsabilidad directa por los hitos que se van a enumerar, tiene sentido plantear esta columna como un ejercicio útil para asignar en el debe o en el haber del gobierno lo que por naturaleza le corresponde. Aviso, además, que no es una lista cerrada, pero sí recoge algunos de los hitos económicos y políticos que considero más relevantes de estos tres años.
Vamos primero con los datos más macro. Cuando decimos que la economía española va bien, decimos que tanto el crecimiento como la creación de empleo han sido claramente positivos. A ello unimos la caída, desde la pandemia, del peso de la deuda y la reducción del déficit. Sin embargo, no es menos cierto que este crecimiento se ha caracterizado en buena parte de ser extensivo, construido sobre la acumulación de empleo y, en menor medida, sobre aumentos de la productividad. En todo caso, y dado que este déficit en la mejora de la eficiencia productiva es secular en nuestra economía, al menos en lo que va de siglo, la actual tendencia de la productividad ha mejorado en estos tres últimos años los registros medios de las dos décadas anteriores. Finalmente, este crecimiento extensivo habría sido imposible sin una inmigración que ha superado las previsiones. No cabe duda de que es por este factor donde, por acción u omisión, la responsabilidad de estos datos del gobierno se hace más........
