El modelo fiscal chileno y lo que se puede adoptar para Venezuela
El modelo fiscal chileno es el intento más serio de América Latina de convivir con una renta extractiva (cobre, ahora también litio, los cuales tributan bajo impuestos de primera categoría y también específicos, pero sus estructuras legales son diferentes) sin que el presupuesto se emborrache cada vez que sube el precio del metal. No es el fondo noruego. Es una regla de gasto basada en ingresos permanentes, con fondos de estabilización y un ancla de deuda.
Chile no gasta lo que entra este año. Gasta lo que entraría si el PIB estuviera en su tendencia y el cobre (y el litio) en su precio de largo plazo. A eso se le llama balance estructural o balance cíclicamente ajustado. Si el cobre está caro, el superávit extra no se convierte en sueldos y obras de un solo gobierno: se ahorra o se paga deuda. Si el cobre está barato, el Estado no recorta en seco: puede usar el colchón.
Eso es lo contrario del rentismo clásico venezolano, donde tradicionalmente el gasto ha seguido el precio del barril; en Chile se intenta que el gasto siga una línea de tendencia.
Las dos reglas de 2026
Hoy el modelo es........
