De Bolsonaro a Milei y Kast : el caso Cerimedo revela las redes de la extrema derecha latinoamericana
La detención en Bolivia del consultor político argentino Fernando Cerimedo, sospechoso de haber ordenado el ataque contra su expareja Nadia Beller, podría haber quedado reducido a un espectacular caso criminal. Pero los allanamientos, las investigaciones judiciales y las revelaciones que se suceden desde mediados de agosto de 2026 ponen de manifiesto una realidad mucho más amplia. Desde el Brasil de Bolsonaro hasta la Argentina de Milei, pasando por Honduras, la Bolivia de Rodrigo Paz y, ahora, el Chile de José Antonio Kast, la trayectoria de Cerimedo permite vislumbrar un ecosistema transnacional en el que circulan consultores políticos, medios militantes, influencers, capitales y tecnologías de manipulación de las redes sociales.
El 17 de agosto de 2026, frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, dos hombres que llegaron en motocicleta y vestidos como repartidores abrieron fuego contra Nadia Beller. La abogada boliviana recibió tres disparos, pero sobrevivió. Desde entonces, la policía ha identificado a los dos presuntos autores materiales del ataque. Uno de ellos es un ciudadano colombiano, Aldubar Herny Silva Peña, alias «Juancho», presentado inicialmente por los investigadores como el hombre que disparó contra Beller; el otro es Edson Vega Justiniano, alias «Don Fiti». Ambos están siendo buscados. Sin embargo, el 1 de septiembre, «Juancho» reapareció en un video difundido desde la clandestinidad: reconoce haber participado en la preparación de la operación, aunque niega haber disparado personalmente, y afirma que Beller solo debía recibir «una advertencia», mientras que el verdadero objetivo habría sido una personalidad argentina. Beller rechaza categóricamente esta versión.
El día del atentado, pocas horas después de los disparos, su expareja, Fernando Cerimedo, fue detenido en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Bolivia, cuando se disponía a embarcar en un vuelo de Aerolíneas Argentinas con destino a Buenos Aires. Cerimedo niega haber ordenado el ataque, pero la justicia boliviana dispuso su detención preventiva durante seis meses en el marco de la investigación por tentativa de feminicidio. Como señala Reuters, que informó de su detención desde el 18 de agosto, el personaje dista mucho de ser un desconocido: asesor del actual presidente boliviano Rodrigo Paz, fue uno de los estrategas de la campaña de Javier Milei en Argentina y anteriormente había mantenido vínculos con Jair Bolsonaro en Brasil.
El caso podría haberse quedado ahí: un ajuste de cuentas particularmente violento en el contexto de una ruptura sentimental. Pero desde la detención de Cerimedo, cada nuevo allanamiento, cada peritaje de sus teléfonos y cada testimonio hacen aparecer ramificaciones que desbordan ampliamente las fronteras bolivianas. Los acontecimientos posteriores confieren rápidamente al caso una dimensión completamente distinta: los investigadores se interesan por las finanzas y las actividades digitales de Cerimedo, mientras vuelven a salir a la luz sus relaciones con varios dirigentes de la derecha y la extrema derecha latinoamericanas.
En Argentina, las visitas de Cerimedo a la Casa Rosada incomodan al gobierno de Javier Milei; en Chile, sus vínculos con el entorno de José Antonio Kast y su eventual papel en campañas digitales han llevado ya a recurrir a la justicia y a los organismos de control del Estado, así como a un intento de creación de una comisión parlamentaria de investigación. Lo que comenzó con tres disparos frente a un hotel de Santa Cruz se convierte progresivamente en un asunto político regional.
Es precisamente este cambio de escala lo que hace que el caso Cerimedo resulte particularmente interesante. Desde el atentado, Nadia Beller ha multiplicado sus revelaciones sobre las actividades de su expareja, relativas en particular a operaciones con combustible y oro, posibles circuitos financieros clandestinos, infraestructuras digitales destinadas a intervenir masivamente en las redes sociales y las relaciones de Cerimedo con distintas personalidades políticas. Varios de estos elementos han dado lugar desde entonces a investigaciones de la justicia boliviana. Pero el caso pone sobre todo de manifiesto una realidad mucho más amplia y ya ampliamente documentada: desde hace varios años, Cerimedo se encuentra en la intersección de campañas electorales, medios de extrema derecha, empresas de comunicación política y redes digitales que operan en varios países del continente. Sin embargo, el caso está lejos de estar cerrado. Desde la detención de Fernando Cerimedo, casi cada día aporta nuevos elementos: allanamientos, peritajes de teléfonos, testimonios, procedimientos judiciales o revelaciones de la prensa en Bolivia y en otros países. Algunas informaciones publicadas hoy pueden, por tanto, ser completadas, precisadas o quedar superadas al día siguiente. Esta investigación refleja el estado del caso al 2 de septiembre de 2026 y deberá actualizarse a medida que aparezcan nuevos elementos.
De Bolsonaro a Milei, y luego a Rodrigo Paz
Cerimedo se dio a conocer inicialmente en Argentina como militante y estratega digital de la extrema derecha. A partir de 2021, adquirió un papel importante en La Derecha Diario, medio creado en Argentina en 2019 y convertido desde entonces en una plataforma influyente de la extrema derecha en varios países de América Latina. Su audiencia se basa en gran medida en las redes sociales: en junio de 2026, el medio contaba con aproximadamente 1,3 millones de seguidores acumulados en sus distintas plataformas, de los cuales más de medio millón estaban en X. Como muestra de su proximidad con el poder argentino y de su capacidad de difusión, Javier Milei compartió publicaciones de La Derecha Diario 1.539 veces en cinco meses durante 2025, según El País.
Su importancia política aumenta con el ascenso de Javier Milei. Se convierte en uno de los especialistas en comunicación digital de esta extrema derecha libertaria y desempeña un papel importante en la campaña presidencial victoriosa de 2023.
Tras su detención, Milei afirmó, sin embargo, que Cerimedo ya no tenía ningún vínculo con su movimiento desde aquel año. Los registros oficiales consultados por La Nación cuentan una historia sensiblemente diferente: Cerimedo entró al menos trece veces en la Casa Rosada entre el 11 de diciembre de 2023, al día siguiente de la investidura de Milei, y el 5 de junio de 2024. Evidentemente, estos registros no permiten conocer el contenido de sus encuentros, pero demuestran que sus relaciones con el nuevo poder argentino no se interrumpieron al finalizar la campaña electoral.
La detención de Cerimedo también hizo resurgir en Argentina la cuestión de la financiación de La Derecha Diario. El 26 de agosto, la diputada Myriam Bregman —miembro del FIT-U, Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad— interpeló al gobierno en la Cámara de Diputados para preguntar cuánto dinero había pagado YPF —empresa petrolera controlada por el Estado argentino— a La Derecha Diario en concepto de publicidad. También cuestionó la existencia de financiación procedente de Aerolíneas Argentinas y de los gobiernos provinciales de Córdoba y Tucumán. « Estas agresiones que comienzan en las redes terminan en la vida real », afirmó, estableciendo un vínculo entre las violentas campañas llevadas a cabo por La Derecha Diario contra sus adversarios políticos y el caso Cerimedo. La prensa argentina ya ha documentado pagos procedentes del gobierno de Córdoba, pero no se ha hecho público el monto de las sumas abonadas por YPF. La intervención de Bregman plantea así una cuestión más amplia: ¿qué parte del crecimiento de este medio de extrema derecha, que reivindica su hostilidad hacia el Estado y el sector público, ha sido financiada con dinero procedente de empresas o instituciones públicas?
Antes de Milei, Cerimedo ya había adquirido experiencia internacional en Brasil. Tras la derrota de Jair Bolsonaro frente a Lula en octubre de 2022, participó activamente en el cuestionamiento de la fiabilidad del sistema electoral brasileño y difundió las acusaciones de fraude formuladas por el bolsonarismo. Posteriormente intervino en Honduras junto a Nasry Asfura, candidato de la derecha respaldado por Donald Trump1. En cada uno de estos países encontramos la misma especialización: comunicación política digital, amplificación de contenidos en las redes sociales y construcción de medios o plataformas capaces de difundir directamente un discurso político eludiendo a los medios tradicionales.
Bolivia constituye una nueva etapa. Cerimedo participó en la campaña de Rodrigo Paz en 2025 y posteriormente siguió presente en su entorno tras su llegada a la presidencia. Paz afirma que nunca ocupó un cargo oficial, que nunca tuvo un contrato con el Estado ni estuvo autorizado a representar al gobierno. Pero varios elementos aparecidos desde su detención dibujan un papel mucho más importante. La Fiscalía allanó en La Paz una oficina alquilada por Cerimedo por 25.000 bolivianos mensuales —aproximadamente 3.100 euros— que, según el fiscal encargado de la operación, debía servir para la logística de su actividad como asesor del gobierno. Funcionarios interrogados por El Deber afirman, por otra parte, que intervenía en las estrategias de comunicación de varios ministerios. El vicepresidente Edmand Lara va mucho más lejos: asegura que Cerimedo participaba en las reuniones del Consejo de Ministros, daba instrucciones a determinados ministros e intervenía incluso en nombramientos. «Cerimedo tuvo poder y tomó decisiones en el gobierno», afirma. Detrás de la controversia sobre su estatus oficial surge así una pregunta mucho más incómoda para Rodrigo Paz: ¿qué poder real ejercía en el corazón del gobierno boliviano un consultor político extranjero desprovisto de toda función pública?
La trayectoria de Cerimedo permite así observar concretamente el funcionamiento de este ecosistema transnacional de la extrema derecha: de un país a otro circulan no solo los consultores, sino también los métodos de comunicación, los medios militantes, las redes de cuentas, las tecnologías de amplificación y los contactos políticos. Y su papel no termina necesariamente con la victoria electoral: el caso boliviano muestra cómo un estratega de campaña extranjero puede seguir gravitando en el corazón del poder e incluso, según las acusaciones del vicepresidente Lara, intervenir directamente en su funcionamiento.
La detención abre la caja negra
El atentado contra Nadia Beller cambió brutalmente la situación, ya que la detención de Cerimedo permitió a los investigadores acceder a lo que hasta entonces había permanecido en gran medida invisible: sus propiedades, sus teléfonos y computadoras, pero también una parte de sus circuitos financieros. Los primeros allanamientos realizados en La Paz tomaron rápidamente un giro inesperado. En el transcurso de cuatro allanamientos llevados a cabo en La Paz en el marco de la investigación sobre Cerimedo, la Fiscalía incautó más de 500.000 bolivianos en efectivo —aproximadamente 62.000 euros—, así como sumas en dólares y euros cuyo monto no fue precisado, documentos y diversos equipos tecnológicos. En uno de los inmuebles, el fiscal departamental de La Paz anunció el descubrimiento de lo que calificó como una «granja de bots», una infraestructura que permite gestionar simultáneamente numerosas cuentas en las redes sociales (véase el recuadro «Troles, bots, cuentas falsas: ¿cómo se fabrica una impresión de mayoría?»). El material fue incautado para ser analizado. La defensa de Cerimedo cuestiona esta calificación y afirma que los dispositivos presentados como integrantes de una granja de bots eran, entre otras cosas, teléfonos satelitales y módems de Internet.
Pero el contenido del teléfono de Cerimedo es potencialmente aún más comprometedor que el material incautado. Según el peritaje incorporado al expediente judicial y revelado por la prensa argentina, los investigadores encontraron una conversación en la que aparece esta frase: «O la eliminamos ahora o estamos jodidos», seguida de intercambios sobre la búsqueda de una persona capaz de hacer «el trabajo». La misma noche del ataque, un contacto registrado con las iniciales «ECG» informa a Cerimedo casi en tiempo real de que Nadia Beller acaba de recibir varios disparos y le transmite información y fotografías aparentemente procedentes del lugar del atentado. Tanto Beller como el expresidente Evo Morales han identificado públicamente a «ECG» como Erick Correa Gonzales, presentado como jefe de inteligencia de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN). Sin embargo, esta identificación no ha sido confirmada por la Fiscalía. Más sorprendente aún, teniendo en cuenta el contenido de los intercambios, hasta la fecha ninguna información pública da cuenta de una orden de detención o de una imputación contra Correa Gonzales en la investigación sobre el atentado. Si «ECG» es efectivamente el responsable de la FELCN señalado por Beller y Morales, la aparente ausencia de actuaciones judiciales en su contra plantea inevitablemente la cuestión de posibles protecciones dentro del aparato del Estado boliviano.
Paralelamente, la investigación se extendió a los circuitos financieros del consultor. La Fiscalía allanó varias casas de cambio de La Paz. En una de ellas, situada en el barrio de Calacoto, el fiscal Miguel Cardozo afirma que Cerimedo acudía a recibir y entregar dinero destinado posteriormente a ser distribuido en otros lugares y que las primeras investigaciones revelan aproximadamente 400.000 dólares en transacciones a su favor. El peritaje de su teléfono abrió además otra pista. Según un informe........
