Las reflexiones (serias) de Joaquín Reyes en 'Salvados': “Soy católico y practicante”
“Soy católico y practicante. Tengo una visión particular de la Iglesia. Le pediría que evolucionara. Que hay temas que podría superar. Como el celibato, no aceptar la homosexualidad. Pero estoy dentro de la Iglesia y soy católico”. Joaquín Reyes conversa con Gonzo de la vida en un coche en el que viajan del mercadillo de Los Invasores en Albacete a El Mojón de Murcia. Igual que cuando eran niños e iban en el asiento de atrás de sus padres a la playa. Con el casete de Agapimú y la conversación sin la escapatoria que permitía complicidades que llegaban a confesión.
Solo les falta gritar "¡Cuándo llegamos, cuándo llegamos!, ¿queda mucho!". Así que, antes de que la pereza asome, paran en el desierto Abanilla. Sacan las sillas plegables. Y el agua. Beben. De hecho, Joaquín improvisa una clase de formas de beber. La foca, la tubería... Magistral. El espectador ya no puede parpadear. No hay rótulos. No hay música de fondo. No hay prisa. Pero Salvados cuida la tele que crea la fidelidad que te permite todo: el programa mima la fotografía, la luz, el color, el silencio. La belleza de la tele que cuenta historias y que, en cambio, está en peligro de extinción por los aturullamientos del impacto polarizado. Cuando la artesanía de la creatividad audiovisual será el único salvavidas de los medios tradicionales entre tanto estruendo olvidable. La tele más cinematográfica es la forma de atraer con los matices que........
