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Katy MikhailovaLibertad Digital |
De cómo el turismo de masas y las redes sociales nos convirtieron en clones, y por qué la resistencia hoy se viste con estampado de leopardo.
Vivimos en una época empeñada en "blanco sobre blanco" y obsesionada con borrar.
Hay personas que tienen una flor en el culo. Y luego están las que tienen el Jardín Botánico entero.
Occidente parece haber descubierto algo revolucionario: lo natural no era aburrido y la sofisticación no consistía necesariamente en parecer otra.
Las grandes marcas miran hacia Madrid. Activan aquí. Celebran aquí. Invierten aquí. Se inspiran en Madrid.
Vivimos una era fascinada por la superficie y agotada por el fondo. Nos escandaliza más un mal look que una mala estructura.
Somos tan iguales y, al mismo tiempo, nunca habíamos estado tan obsesionados con ser únicos. Y ahí está la paradoja.