Hay más peces
Occidente parece haber descubierto algo revolucionario: lo natural no era aburrido y la sofisticación no consistía necesariamente en parecer otra.
Hay una corriente fascinante de mujeres disolviendo sus propios excesos. Labios desinflándose. Pómulos regresando a casa. Caras que, después de años de ácido hialurónico, empiezan a pedir hialuronidasa como quien pide perdón o una segunda oportunidad. Para quienes no estén familiarizados con el término, la hialuronidasa es la sustancia que permite revertir parte de ese exceso estético que un día nos pareció una idea extraordinaria. Esto no me lo invento yo. Hay cientos de perfiles en TikTok, Instagram y ese reality global en el que hemos convertido nuestra intimidad, mostrando el proceso completo de volver a parecerse a una misma. De pronto Occidente parece haber descubierto algo revolucionario: lo natural no era aburrido y la sofisticación no consistía necesariamente en parecer otra. Y con los afectos empieza a ocurrir algo parecido.
Escribo esto mientras me como uno de los mejores rodaballos que guarda mi memoria reciente, en Cape Nao, en el corazón del Meliá Cala Galdana de........
