Un mamut, unas bragas y la casita rosa
Un mamut, unas bragas y la casita rosa
Vivimos en una época empeñada en "blanco sobre blanco" y obsesionada con borrar.
Esta semana he tirado unas bragas. No parece una noticia hasta que una descubre que algunas prendas sobreviven más que ciertos novios, varios socios, dos o tres crisis existenciales, mudanzas y decenas de cambios de armarios. Las bragas buenas duran legislaturas. Y hay algo profundamente simbólico en decidir qué se queda y qué se va.
Pensé en ello al día siguiente, en Barcelona, mientras moderaba una conversación entre Isabel Coixet y Lázaro Rosa-Violán dentro de Ecléctica, la primera gran muestra de arquitectura efímera de la ciudad. Una idea tan sencilla y brillante como sentar a arquitectos, interioristas, diseñadores con escritores, cineastas y creadores de disciplinas distintas para que dialoguen y construyan espacios juntos.
El resultado es fascinante. Martina Klein, Risto Mejide, Juan Avellaneda… conviven con arquitectos de estudios como L35, Sara Folch o Cristina Carulla para recordar que la arquitectura no es solo cosa de arquitectos.
Pero el salón de Isabel Coixet y Lázaro Rosa-Violán posee algo más peligroso: memoria. Nada más entrar aprecias a Alvarito. Un mamut. Un mamut enorme. Un esqueleto gigantesco plantado en mitad del salón como si llevara allí toda la vida. Hay objetos que decoran. Y hay........
