Un torero bajo la lluvia
Un torero bajo la lluvia
Pensé que los toros sobreviven precisamente porque son uno de los últimos lugares donde la estética sigue teniendo valor por sí misma.
Llovía como si Madrid hubiera decidido convertirse en Londres por un momento. Llovía sobre los tendidos, sobre los capotes, sobre la arena de Las Ventas. Llovía sobre los fotógrafos, sobre los turistas y sobre los que habían acudido simplemente a contemplar algo cada vez más raro en estos tiempos: la belleza.
Porque la belleza tiene mala prensa. Vivimos una época obsesionada con la utilidad. Todo tiene que servir para algo. Todo debe ser rentable, productivo, rápido, eficiente. Hasta las emociones parecen sometidas a una auditoría permanente. Si algo no genera resultados inmediatos, se cuestiona.
Por eso me impresionó tanto ver a Andrés Roca Rey bajo la lluvia. No porque toreara. Torear es lo que se espera de un torero. Lo extraordinario fue la imagen. Probablemente estamos ante........
