Menos hambre, más futuro
Hay cifras que deberían celebrarse con prudencia, pero también con profundo sentido de responsabilidad. La reciente reducción de la inseguridad alimentaria en Santander, reportada con base en cifras del DANE, es una de ellas.
Según el informe divulgado esta semana, el departamento logró disminuir de manera importante los niveles de inseguridad alimentaria durante 2025. Y aunque el dato es alentador, sería un error interpretarlo como una meta cumplida. Más bien debería asumirse como una señal de que el camino correcto existe, pero todavía está lejos de completarse.
Hablar de seguridad alimentaria no consiste únicamente en que las personas “coman algo”. Significa que puedan acceder de manera estable y suficiente a alimentos nutritivos, variados y de calidad. Significa que los niños no tengan que aprender con hambre. Que los adultos mayores no deban escoger entre medicamentos y comida. Que las familias no vivan permanentemente en la angustia de saber si alcanzará para el mercado de la semana. Y ahí Santander tiene........
