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El país no está roto por casualidad

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05.03.2026

Este domingo tendremos la oportunidad de elegir el nuevo Congreso de la República en Colombia. Elegimos a quienes deciden las leyes, el presupuesto y las prioridades nacionales. Elegimos qué se atiende… y qué se sigue ignorando. Elegimos nuestro futuro.

Y aun así, muchos votarán sin informarse.

Sin revisar trayectorias.

Sin exigir posturas claras frente a la crisis de salud mental que atraviesa el país y que tanto daño le está haciendo a nuestras familias.

Después vendrá la queja. Siempre viene.

Nos duele el suicidio juvenil.

Nos alarma la ansiedad en niños y adolescentes.

Nos preocupa la depresión creciente.

Nos asusta el aumento del consumo de sustancias psicoactivas cada vez a edades más tempranas.

Pero cuando llega el momento de votar, todo eso desaparece y entonces, se vota por simpatía, por tradición, por rabia, por ignorancia cómoda y hasta por plata.

Eso no es ingenuidad.

Es irresponsabilidad.

La salud mental no es un tema accesorio. Es la base de la prevención del consumo problemático, de la violencia intrafamiliar, del abandono escolar y de la desesperanza social. Sin políticas públicas serias de prevención, sin presupuesto real, sin enfoque estructural, el problema no se reduce: se traslada a nuestras casas.

Y entonces vienen las lágrimas.

Pero si votaste sin exigir propuestas claras en salud mental, prevención y tratamiento, no puedes sorprenderte cuando el abandono institucional termine tocando tu propia puerta.

Después no digas que nadie hizo nada.

Después no preguntes por qué tu hijo terminó atrapado en el consumo.

Después no te indignes por la falta de programas, de acompañamiento, de prevención.

Porque esas decisiones no se toman en el aire.

Se toman en el Congreso.

Y se toman con tu voto.

El país no está roto por mala suerte.

Está roto por decisiones superficiales repetidas durante años.

Este domingo no votes para cumplir.

No votes para sentir que hiciste lo mínimo.

Vota como un adulto consciente del poder que está ejerciendo.

Y si no estás dispuesto a informarte, a exigir y a elegir con criterio, al menos ten la honestidad de reconocerlo:

El problema no es solo la política.

El problema también es la manera en que estamos votando.

Llevamos años en lo mismo, creyendo discursos baratos de gente que poco o nada le importa lo que te pase a ti o a tu familia, años escuchando las mismas mentiras, los mismos engaños de aquellos que dicen que nos van a salvar del mierdero en el que políticamente se encuentra este país.

Ojalá este domingo realmente sepas por quien estas votando. No te sigas regalando o peor aun, no regales más a tu familia a personas que nunca harán nada por ti.

Bienvenidos a la clínica del alma.


© Vanguardia