Vándalos: se les acabó la ‘guachafita’
En Colombia ha hecho carrera una idea absurda y peligrosa: que el derecho a la protesta permite pasar por encima de los derechos de los demás.
Protestar es un derecho fundamental y debe ser protegido. Pero dado que vivimos en una democracia, ningún derecho es absoluto. La libertad de unos no puede convertirse en la vulneración de los derechos de los demás.
Durante años hemos aceptado como si fuera normal que una protesta termine bloqueando una carretera, paralizando una ciudad, impidiendo que alguien llegue a su trabajo, que un enfermo llegue a un hospital o que una empresa pueda operar. Y cuando alguien se atreve a cuestionarlo, aparece inmediatamente la acusación de que se pretende “criminalizar la........
