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Insultante riqueza de expresidentes del PRIAN. Y luchadores de sumo de la 4T

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01.09.2026

En Japón, representa un asunto de estatus invitar a un luchador de sumo de alto rango a una fiesta o comida privada de personas de gran poder económico.

Es un privilegio reservado a las élites que patrocinan a los peleadores a través de la Asociación Japonesa de Sumo, que solo acepta como sponsors a quienes se han sometido a un escrutinio muy estricto que pretende, básicamente, garantizar que no se trate de gente vinculada al crimen organizado y que se preserve el carácter sagrado de la lucha.

El sumo es un ritual sintoísta. Así que la presencia de un luchador importante en cualquier evento de la clase alta otorga al anfitrión un enorme prestigio.

El equivalente en México sería la invitación que los ricos hacen a celebridades a sus eventos, como el cantante Julio Iglesias, quien estuvo en la famosa boda maldita, en la que fue anfitrión el abogado Juan Collado, conocido por sus dos clientes más importantes, Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari.

También gente de la política, famosa por su poder o inclusive por sus escándalos, llega a ser invitada a las fiestas o a comilonas de las clases altas. Es el caso de los hijos de AMLO, dos luchadores de sumo a la mexicana que fueron vistos —hay un video de ello— en lo que un columnista de El Universal, Héctor de Mauleón, bautizó como el Cónclave de la Condesa, celebrado el pasado lunes 24 de agosto en el restaurante Magazzino, en la colonia Condesa de la CDMX.

El establecimiento cerró sus puertas exclusivamente para el grupo, integrado por Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán, Daniel Asaf y los empresarios Juan Domingo Beckmann (Tequila Cuervo) y Mauricio Garduño (dedicado a la tecnología). Quiero pensar que los alimentos y las botellas de vino de 24 mil pesos fueron pagados por los empresarios y no por los hijos del admirado y austero expresidente López Obrador.

Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán eran para Beckmann y Garduño sus luchadores de sumo. No en un acto ritual sagrado, sino nada más para sentirse especiales conviviendo con dos hombres que han estado, tristemente, ya con demasiada frecuencia en los medios.

Una hermana del accionista principal de Tequila Cuervo, Doris Beckmann, tuvo su cena con su propio luchador de sumo, versión política mexicana escandalosa: Emilio Lozoya, en el restaurante capitalino Hunan.

¿Qué ganaron Juan Domingo y Doris Beckmann y........

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