Comisión de acusación, no de absolución
En más de cien años de historia, Colombia ha visto pasar guerras, procesos de paz fallidos, magnicidios, crisis económicas y toda clase de escándalos que han sacudido al país hasta los cimientos. En medio de toda esa turbulencia, el Congreso solo ha sido capaz de condenar a un presidente de la República. Uno solo, en más de un siglo. Ese dato, que debería avergonzar a cualquier demócrata, resume mejor que cualquier discurso lo que son los procesos judiciales contra el presidente de la República, una tarea que hoy corresponde a la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes. Esa célula legislativa, que en teoría existe para juzgar al máximo representante del poder ejecutivo del país, en la práctica se ha convertido en un cementerio de expedientes.
Cada presidente que termina su mandato deja detrás de sí cientos de procesos sin resolver, y el siguiente llega a engrosar la pila con los suyos, en una rueda que lleva funcionando así desde siempre. Por eso los colombianos, con justicia, dejaron de llamarla comisión de acusaciones y empezaron a llamarla comisión de absoluciones.
Las cifras no dejan espacio para el beneficio de la duda. Ese único condenado, en toda la historia republicana, fue el general Gustavo Rojas Pinilla, sancionado por el Congreso tras su salida del poder en........
