Asedio a la institucionalidad y protesta callejera
Espectáculo inédito y peligroso: un presidente que, investido por la legalidad de las urnas (financiación ilegal), parece decidido a gobernar desde la subversión de las formas. La estrategia de Gustavo Petro ha dejado de ser una simple retórica de cambio para convertirse en un manual de asedio sistemático contra las instituciones que le sirven de contrapeso. Desde el balcón hasta las advertencias de fraude, el libreto es claro: si la ley no se dobla ante su voluntad, la calle debe quebrar la ley.
La Constitución del 91, el nuevo enemigo: Lo que inició como una “invitación” a la ciudadanía se ha transformado en un cuestionamiento a la esencia misma de nuestra democracia. El caso más emblemático es la Asamblea Nacional Constituyente. Tras el naufragio de sus reformas de salud y pensiones en el Congreso, el mandatario no buscó el consenso, sino el atajo. Propuso saltarse el artículo 376 de la Constitución —que exige una ley y una votación popular— para invocar un “poder constituyente” difuso, activado por cabildos y........
