No basta un “lo siento”
Esta semana, finalmente, Juliana Guerrero aceptó lo que todos sabíamos desde hace mucho, pero que ella insistía en negar: el título profesional que pretendió utilizar para acceder al cargo de viceministra de Juventudes era falso y lo obtuvo fraudulentamente con la complicidad de Luis Carlos Gutiérrez Martínez, secretario general de la Fundación Universitaria San José.
Después de ocupar el cargo de secretaria general del Ministerio del Interior, jefe de Gabinete de este ministerio y de ser la delegada del presidente de la República en el Consejo Estudiantil de la Universidad Popular del Cesar (UPC), Juliana Guerrero aceptó ante el Juzgado 46 Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá que era una farsante y que no tenía formación académica que le permitiera ocupar los cargos que ejerció. Ni era técnica en Gestión Contable y Tributaria ni contadora pública, como aseguró incluso en una entrevista en medios de comunicación y en la hoja de vida que subió al Sigep cuando aspiraba a ser nombrada viceministra de Juventudes.
No es algo tan simple como que una jovencita perdió el rumbo y cometió un error, mintiendo en su hoja de vida para llegar más alto de lo que podía. Se trata de una mujer que tuvo acceso al más alto poder del Estado colombiano y desde allí conoció los más íntimos detalles del manejo del Gobierno.
Gracias a esta posición de privilegio, recibió los beneficios de pertenecer a la élite política: tener un........
