Del consenso al jaque
A finales de 2021, el país debatía sobre cómo salir de la pandemia y sus profundos efectos sociales y económicos. Lo registré en la columna ‘La discusión productiva en campaña’. Diez precandidatos cubrían el espectro desde la centroizquierda hasta la derecha; no estuvo Petro. Ellos ponían de presente la necesidad de cambio ante una urgencia social en ciernes, pero también un significativo ajuste fiscal para generarle una recuperación sostenible al país.
Urgía articular la reducción de la pobreza y disminuir la informalidad, mejorando el empleo con educación, pues se reconocía la muy baja movilidad social y el estancado bajo ingreso por habitante. Esto tenía que resolverse a través de mayor crecimiento. La misma indispensable fórmula para recuperar las finanzas públicas sin aumentar mucho más los impuestos. Ese alto y sostenible crecimiento requería reducir inteligentemente la dependencia de las bonanzas minero-energéticas.
Entre los precandidatos, el consenso era cambio, SÍ, pero democrático, basado en políticas de mercado, de libre mercado. El reto más duro era corregir las enormes desigualdades en el desarrollo territorial del país. Se podía si se apostaba a una mayor frontera agrícola, a jugarse por el desarrollo agroindustrial y recuperar la industria.
Varios líderes, como Rodrigo Lara Restrepo, reconocieron que se requería de una reforma al Estado porque se había convertido en 40 años en un aparato más........
