Primero los reclutaron. Después los lloraron
La realidad de la infancia en Colombia duele profundamente. El reciente informe de Medicina Legal que revela la muerte de, al menos, 65 menores de edad en operaciones militares, desnuda por completo la hipocresía de este Gobierno. Llegó al poder con una supuesta bandera de superioridad moral, prometiendo que jamás ordenaría bombardeos si había niños presentes. Hoy, los hechos demuestran que esa supuesta defensa de la infancia no fue más que un burdo cálculo político para atacar al contrario y cosechar votos.
Para entender la dimensión de esta contradicción, basta con recordar lo que decía Gustavo Petro cuando era oposición. Cuando el expresidente Iván Duque enfrentó situaciones similares en el marco de la ley y el orden, Petro y los líderes del Pacto Histórico desataron una feroz tormenta política y un implacable cerco de presión contra el mandatario. El propio Petro fue tajante al escribir en sus redes sociales que “el bombardeo a los niños en el Guaviare es un crimen de guerra” y que “sus planificadores deben renunciar de inmediato”.
Hoy, ante los 65........
