¿Y si el próximo está a tu lado?
Hay batallas silenciosas que se libran por dentro, mientras el mundo sigue girando como si nada ocurriera a nuestro alrededor.
La depresión tiene esa capacidad devastadora: desfigura la realidad, apaga los colores de la vida y convence a quien la padece de que el dolor no tiene fin. Es una lucha agotadora contra la propia mente, una en la que a veces se gana con un instante de esperanza o una mano amiga, pero en la que otras veces las fuerzas simplemente se agotan.
La semana pasada, un querido amigo perdió esa batalla.
No es la primera vez que el suicidio se lleva a alguien cercano. Cuando era adolescente, tuve que despedir a alguien a quien quise con todo mi corazón. Su partida me enfrentó demasiado pronto a ese doloroso vacío, a las preguntas sin respuesta y a la impotencia de no haber podido descifrar lo que pasaba en su interior.
Los niños como escudo
El Marco Rubio que no queremos
Un terremoto, en las fauces del neoliberalismo
La muerte como trofeo
La........
