Amílcar Olán no quiso desmentir la nota: quiso borrarla
CIUDAD DE MÉXICO (apro).-Empecemos por una frase, porque es de 2023 y porque hay que oírla con lo que pasó después.
Amílcar Olán Aparicio —empresario tabasqueño, amigo de la infancia de Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán— platicaba con un socio sobre el balasto, esa piedra triturada que va debajo de los rieles, la que decide si un tren se mantiene sobre la vía. Según las grabaciones que difundió Latinus, se jactaba de entregar sobornos para que su material no fuera sometido a pruebas físicas ni químicas. Y remató, entre risas: "Ya cuando se descarrile el tren, va a ser otro pedo."
En diciembre de 2025, el Tren Interoceánico descarriló.
Guarden esa frase. Vamos a volver a ella.
Este jueves, en Proceso, Octavio Martínez publicó lo que Olán hizo con todo eso una vez que se volvió público: fue a un tribunal federal de Villahermosa a pedir que lo borraran. No a desmentirlo. A borrarlo. Demandó por la vía del amparo a Google, Facebook, YouTube, TikTok y X, y a medios como Aristegui Noticias, El Universal, Latinus y El Economista. Catorce medios en total, en un litigio iniciado el año pasado, para frenar la divulgación de su nombre y de su actividad empresarial.
Y aquí está el detalle que convierte una anécdota en un retrato: le pidió al tribunal que a esas plataformas y a esas redacciones les diera el trato de autoridades.
Deténganse en la palabra. El juicio de amparo existe para una sola cosa: que un ciudadano se defienda del Estado. Hace falta un acto de autoridad, un poder público que abusa de su facultad sobre un particular. Olán intentó invertir el mecanismo y usarlo contra los periodistas, como si una sala de redacción fuera una ventanilla de gobierno y un juez pudiera ordenarle que se callara. No es un error de su........
