¿Otro muro cae en Alemania?
Hace dos años, en este espacio, escribí sobre las elecciones en Turingia y Sajonia, dos estados del este de Alemania donde Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha, había obtenido 33 y 30% de los votos, respectivamente. El texto cerraba con una pregunta sobre la estrategia que adoptarían los partidos tradicionales, sobre cómo responderían al descontento y a los discursos extremos, y con una advertencia sobre el riesgo de que la imitación legitimara lo que pretendía contener. El 6 de septiembre, en Sajonia-Anhalt –otro estado del este, con 2.1 millones de habitantes– la AfD obtuvo 43.8% de los votos y 39 de los 83 escaños del parlamento estatal, a tres de la mayoría absoluta. La pregunta tuvo respuesta, pero fue la equivocada.
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Entre una elección y otra, Friedrich Merz –líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, centroderecha) y canciller desde 2025– aplicó la receta que parecía obvia. En 2018 había prometido reducir a la mitad el apoyo a la AfD. Endureció el discurso migratorio y en enero de 2025, todavía desde la oposición, sacó adelante en el Bundestag una resolución sobre migración gracias a los votos de la AfD. Las entradas irregulares y las solicitudes de asilo cayeron con fuerza. La AfD, lejos de encogerse, se desplazó más a la derecha, hacia la "remigración" de personas de origen migrante, y hoy encabeza las encuestas nacionales con siete u ocho puntos de ventaja sobre la CDU. En Sajonia-Anhalt, donde los democristianos gobernaban, su voto se redujo a la mitad, y tres de cada cuatro votantes del estado dijeron a las encuestadoras que Merz había perjudicado a su propio partido. La lógica es la de cualquier mercado. Si el partido de siempre ofrece, con retraso y con visible........
