El INE, decisiones que minan la confianza
En 2024 comenzó la desaparición de los organismos autónomos en México. Mediante reformas y decretos fueron cayendo instituciones que durante años representaron contrapesos frente al poder.
En 2025 sobrevivieron, entre otras, dos instituciones fundamentales para nuestra democracia y nuestros derechos: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Instituto Nacional Electoral.
Hoy quiero detenerme en el INE.
Una institución cuya principal tarea es organizar elecciones y garantizar certeza no puede darse el lujo de generar dudas entre los ciudadanos. La autonomía no se proclama: se demuestra con hechos. Y en las últimas semanas hemos visto decisiones de la mayoría de los consejeros y consejeras que, por lo menos, generan inquietud sobre su imparcialidad.
Ya habíamos visto un primer episodio. El INE pretendió implementar una metodología para “monitorear” expresiones que podían incluir sarcasmo, ironía o formas indirectas de descalificación. ¿Quién determinaría qué era sarcasmo? ¿Quién interpretaría la ironía? ¿Con qué criterios?
El riesgo era evidente: dejar en manos de una interpretación subjetiva aquello que ciudadanos, periodistas o medios podían expresar. El Tribunal Electoral terminó echando abajo esa parte de la metodología.
El INE debe ser árbitro, no censor; debe garantizar condiciones equitativas, no convertirse en intérprete de nuestras........
