¡A decretar!
Dijo Lope de Vega que “obras son amores y no buenas razones”, proclama muy común en el mundo político, donde los funcionarios construyen obras para mejorar las poblaciones y las inauguran al final de sus gobiernos, para mostrar sus logros y darles un espaldarazo a sus herederos políticos; más como este gobierno no tiene obras por entregar, lanza decretos para impactar.
Una obra es una promesa cumplida, que beneficia a una población en un lugar y se entregan finalizadas y pagadas, mientras que los decretos benefician a las personas sin importar donde estén, no se sabe si se podrán cumplir y en este caso, pocos tienen los recursos asegurados: una obra es un hecho cumplido y un decreto es una débil........
