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Los nuevos soviets

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¡Gracias, Tribunal Supremo!

¿Recuerdan aquel ´glorioso´ 15-M cuando bajo el grito de ¡DEMOCRACIA REAL YA!, se proponía el sistema asambleario como la panacea a todos nuestros males y único procedimiento ´auténticamente democrático´? De hecho, ésta es la base del discurso ´podemita´, que floreció hace unos años en España, cual epidemia de hongos en piscina pública.

Es por ello que quiero hacer una serie de precisiones semánticas sobre qué es EL SISTEMA ASAMBLEARIO, y dónde está su perversión.

El sinónimo de ´asamblea´ en ruso es ´soviet´. De ahí salió la famosa URSS, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, cuando -en Octubre de 1917- el legítimo gobierno provisional fue destituido y sus miembros huyeron o fueron arrestados, y Lenin se puso al frente del ´Gobierno de los Comisarios del Pueblo´, un grupo minoritario y violento de doscientos mil miembros que proclamó, sin rubor, su dominio sobre un estado de más de ciento setenta millones de habitanes.

ASAMBLEARIO = SOVIÉTICO. Por lo menos llamemos a las cosas por su nombre, para que luego nadie se llame a engaño.

Y ahora sigamos hablando de las asambleas y cómo se manipulan.

Uno es más sabio por viejo que por borde, y eso que borde soy un rato; pues bien, en base a la experiencia de los años, les contaré que no hay nada más susceptible de ser manipulado, que una masa humana constituida en asamblea. Esto es algo que aprendí hace más de 40 años, durante mi época universitaria, en la que tuve la ocasión de montar alguna que otra asamblea.

Les voy a explicar cómo con tan solo seis personas, se puede manejar a una masa de seiscientas.

Para comenzar les diré que cuando en una reunión, la cifra de asistentes supera la cincuentena, ya no se puede hablar de grupo de personas, sino de masa. Y ahora les explico cómo se hace el pastel.

– 1 pedestal improvisado (puede servir desde una farola, el techo de un coche, o un contenedor de basura).

– 1 megáfono portátil.

– 1 orador, especialista en el discurso populista, demagógico e incendiario.

– 1 masa de unas 500 personas, preferentemente cabreadas; este es el ingrediente más fácil de conseguir. Y si no están cabreadas, ya se encargará el pájaro del megáfono de encender su ira.

– 5 colaboradores del orador, infiltrados entre la masa.

Se extiende la masa intentando formar un........

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