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Desnazificar a AfD

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10.09.2026

La victoria de la extrema derecha en Sajonia Anhalt en las elecciones del pasado domingo, ha sacudido el tablero político alemán y ha puesto en alerta al resto de Europa, una vez más. No es ninguna novedad que las extremas derechas suban, e incluso ganen. Es un proceso que lleva en marcha muchos años, y que, a pesar de ello, sigue causando sorpresa y espanto. Más todavía porque ha ocurrido en Alemania, la cuna del nazismo, donde una formación que ha tonteado con algunas referencias de aquel episodio ignominioso de su propia historia alcanza hoy un apoyo popular sin precedentes. No es para menos la preocupación, pero de nada sirve el lamento si no se atiende a las causas de algo que va mucho más allá del propio país, y que se enmarca en un momento histórico en el que el fenómeno trasciende fronteras e impregna las nuevas sociedades y las políticas de nuestros tiempos.

Hay muchos factores que explican el voto a una formación de estas características, y muchos de ellos sirven para explicar tanto lo de Sajonia, como lo de Francia, Italia o España. Porque la batalla de la ultraderecha es global y simultánea, más o menos coordinada y bebe de las mismos miedos, odios y ansiedades en todas partes. La desafección de los ciudadanos ante la política convencional de los grandes partidos, la austeridad y los recortes del Estado del bienestar, la falta de respuestas a sus problemas y su percepción de abandono, de falta de expectativas, el uso de las personas migrantes como chivos expiatorios, la normalización y estimulación de prejuicios y odios y la banalización del mal. Aunque no siempre se de todo esto a la vez, converge cada vez más y conforma una masa heterogénea de ciudadanos dispuestos a confiar en una formación filonazi que, creen, podría resolver sus problemas.

Lo que está resultando más inquietante estos días es el proceso de blanqueamiento de esta formación y de sus propuestas, que no........

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