El buen chico que mató la sanidad pública en Andalucía
Como existe cierto desenfoque fuera de Andalucía a la hora de acercarnos al perfil de Juan Manuel Moreno Bonilla, igual es bueno, ahora que estamos ya en precampaña electoral, refrescar algunas memorias, incluidas las de muchos andaluces que han olvidado que el actual presidente andaluz llegó al poder de chiripa, por pura carambola. Las elecciones de diciembre de 2018 las ganó la socialista Susana Díaz, pero la soberbia de esta haciendo cálculos le llevó a convocarlas por anticipado sin contar con la falta de escrúpulos de Moreno Bonilla.
La prepotencia de Díaz, su enfrentamiento abierto con Pedro Sánchez y un fatal error de cálculo de ella y su equipo, abrieron una ventana que ni el propio Moreno podía imaginar. Este obtuvo los peores resultados del Partido Popular andaluz en su historia, un 20,75 por ciento de los votos, 26 diputados cuando la mayoría para gobernar exige sumar 55. Él mismo había sacado 33 escaños en 2015 y se tuvo que quedar en la oposición, pero tres años después vio la oportunidad y la aprovechó. No se anduvo con remilgos. Sin los votos de Ciudadanos (21 escaños) y, sobre todo, sin el apoyo explícito de Vox (12 escaños), la investidura habría sido imposible.
El 16 de enero de 2019, Moreno reunió 59 votos a favor frente a 50 en contra y así, por primera vez, un gobierno andaluz nacía con el oxígeno de la ultraderecha. Fue el primer Parlamento español donde los fascistas consiguieron voz e influencia, conviene no olvidarlo nunca. Lo consiguieron gracias a la misma persona que no tendrá reparo en volver a repetir la jugada el próximo 17 de mayo si solo así le salen los números para continuar en la poltrona.
Juanma fue quien abrió la veda. Es verdad que no metió a la ultraderecha en........
