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La manosfera a través de Rita L. Segato

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10.10.2026

¿Qué está intentando recuperar la manosfera? Llevo tiempo viendo esa producción casi obsesiva de contenidos dirigidos a enseñar a los hombres cómo deben relacionarse con las mujeres, cómo conseguir que los respeten, cómo evitar mostrarse vulnerables, cómo incrementar su valor sexual, económico o físico, cómo convertirse en proveedores, cómo demostrar que tienen opciones y cómo conservar una posición de poder dentro de sus relaciones. Y cada vez me interesa menos preguntarme únicamente qué dicen esos discursos que preguntarme qué necesidad revela que tengan que repetirlos constantemente. Qué es lo que perciben en peligro para que exista semejante empeño en reconstruirlo.

La pregunta importa porque permite desplazar el análisis de la manosfera desde sus manifestaciones más evidentes —la misoginia, el antifeminismo, el resentimiento— hacia aquello que esos discursos pretenden reparar. Si hay que enseñar insistentemente a los hombres a recuperar autoridad, valor, control, capacidad de provisión o poder sexual, quizá merezca la pena preguntarse por qué todas esas cualidades aparecen como algo que necesita ser recuperado, reafirmado o demostrado. Mi hipótesis es que una parte de la manosfera puede entenderse precisamente como un dispositivo contemporáneo de restauración de la potencia masculina.

Hace unos días, en el marco del festival Cultur-Alh, celebrado en Granada, tuve la oportunidad de plantearle esta hipótesis a Rita Segato. Le pregunté si podíamos interpretar la manosfera como una forma de restaurar la potencia masculina frente a una experiencia de emasculación. Me dijo que sí, pero trasladó inmediatamente la cuestión a un terreno que me parece mucho más interesante que la explicación habitual sobre una supuesta guerra entre hombres y mujeres:

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"El hombre, en este momento, está en un estado de fragilidad como nunca antes. La fragilidad masculina es extrema. Yo describo la masculinidad como siete potencias: la potencia sexual, la potencia bélica, la potencia física, la potencia económica, la potencia intelectual, la potencia moral y la potencia política. Pero una de esas [...], la potencia económica, está absolutamente debilitada por la gran concentración del capital. Y eso el hombre, de alguna manera, siempre tiene que [...] rehabilitar o restaurar su masculinidad perjudicada".

Esto conecta con el trabajo de Segato sobre el mandato de masculinidad. En Contra-pedagogías de la crueldad (2018) plantea que la potencia masculina necesita ser demostrada y reconocida, también ante los pares. Esta idea me resulta especialmente útil para mirar la manosfera: el dinero, la musculatura, el éxito sexual, la capacidad de provisión, el rechazo de la vulnerabilidad o la insistencia........

© Público