Recordando a Fernando Múgica en la Puerta del Sol
Recordando a Fernando Múgica en la Puerta del Sol
Vivimos en un mundo en el que a los principios se les llaman "líneas rojas" y perderlos consiste en algo tan sencillo como traspasar una línea.
Está empezando a convertirse en una sana costumbre que los actos en recuerdo de algunos dirigentes socialistas, organizados por sus compañeros o familiares, se pueden realizar gracias a la colaboración del Partido Popular, que dispone los medios necesarios para ello. Hace unos meses sucedió en el Senado y el pasado martes en la Real Casa de Correos, sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid. Y digo que es sana costumbre porque contribuir al homenaje de unos socialistas demuestra que pesa más, que es más fuerte el respeto hacia ellos que cualquier cálculo político. Porque revela una decidida voluntad de convivir en paz y libertad. Aquellos que así se han comportado -el presidente del Senado y la presidenta de la Comunidad de Madrid- parecen empeñados en derribar los muros que otros se afanan en levantar. Además es sana porque la paz y la libertad repercuten en la salud de los ciudadanos mucho más que cualquier dieta y, además, es gratuita. El responsable político que cree y trabaja por la convivencia merece ser reconocido como un benefactor de la salud pública y no es broma. Vean el mal rollo que destila el presidente del Gobierno. Y todo esto llama más la atención por cuanto los dirigentes a los que se ha homenajeado -Javier Lambán y Fernando Múgica, asesinado por ETA- resultan ser una especie de apestados para........
