Corrupto, pero poquito
Corrupto, pero poquito
A Ábalos le van a crujir vivo. Entonces es cuando podrá empezar a decir de verdad.
La cifra del sanchismo, con su proyección de modernidad política e impronta feminista, es el ministro de Transportes y hombre fuerte del Gobierno y el PSOE retozando con dos samaritanas en un piso turístico, mientras el asesor graba los gemidos de la habitación y se los envía a su pareja para que vea lo duro que es su trabajo. Es difícil escandalizar a un portero de puticlub, si bien es cierto de que, en este caso, la sorpresa no proviene de los dudosos alardes amatorios de un personaje entrado en años y con principio de obesidad, sino del hecho de que un ministro se ponga en esa situación con la........
