El Salón de Gascón: Así se investigó la mayor trama de corrupción de la democracia, con Ketty Garat
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¿Por qué cayó José Luis Ábalos? A partir de su libro “Todos los hombres de Sánchez”, la periodista Ketty Garat explica cómo la vida disoluta de Ábalos fue el ‘macguffin’ que escondía algo mucho más grande: una trama de corrupción con comisiones del 20% en obra pública, purgas internas en el PSOE y un Santos Cerdán enviado por Moncloa para controlar la información. Garat también habla del acoso que sufrió por parte de colegas de profesión, y de los negocios de Zapatero en Venezuela.
La conversación se grabó la semana pasada. Garat anunció ayer que ficha por ABC.
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Y una transcripción editada.
DANIEL GASCÓN: Muy buenas. Bienvenidos a Letras Libres, al salón de Gascón. Es un placer estar hoy aquí con Ketty Garat, que es periodista de The Objective, y vamos a hablar hoy de algo que es un libro muy vinculado con su trabajo periodístico, que es, yo creo, uno de los libros más importantes de este año que han salido en España: Todos los hombres de Sánchez. Cómo se organizó la mayor trama de corrupción de la historia de la democracia en España. Hola, Ketty, muchas gracias por estar con nosotros.
KETTY GARAT: Gracias a ti, Dani, un placer estar aquí, un honor.
DANIEL GASCÓN: Una de las cosas que primero sorprenden es que parece que muchos de los asuntos de los que estamos hablando estos días, para entenderlos, está en este libro. Eso por una parte, sobre la autoridad del libro. Y luego la otra cuestión: esto bebe mucho de tus investigaciones periodísticas, que las has contado en otro formato, pero esto es algo distinto. ¿Por qué escribes este libro?
KETTY GARAT: Lo que es verdad que está sorprendiendo es que efectivamente parece que todo está en el libro. No todo, pero una gran parte de la información que estamos viendo y que todavía no tiene explicación, o que incluso solo aparece en una fase muy indiciaria, muy germinal, muy primaria, como en el caso de la trama del petróleo. Pero es el fruto de cuatro años y medio de investigación. Cuatro años y medio en los cuales yo iba sacando informaciones, no todas las que tenía, en un periodismo de investigación que yo creo que se debe hacer de manera reposada y tranquila, asumiendo que en ocasiones hay noticias que no salen hasta los cuatro años, otras hasta los dos, otras hasta los dos y medio, en función de cuándo están preparadas para ver la luz. No se publican y aparecen ahora, de manera ampliada, en un libro, mostrando también un poco las bambalinas, el backstage, el making of.
Por eso yo creo que hay gente que está disfrutando, y yo me congratulo de ello, al ver que detrás de la historia de Koldo estaba la historia de Koldo, o detrás de la trama millonaria del petróleo estaba la historia de cómo se llega a esa trama millonaria, y que se muestra incluso la torpeza de la periodista que al principio va dando unos primeros pasos erráticos, que no consigue avanzar, y que va avanzando a veces fruto de la casualidad, a veces porque hacemos bien nuestro trabajo, hasta llegar al quid de la cuestión, que con una base documental o con unos testimonios, o con las dos cosas, permite salir a la luz.
Cuando yo me doy cuenta de que tengo una cantidad acumulada de material importante, y sobre todo por unos motivos un poco más profundos, que es básicamente mostrar la parte chunga, por decirlo coloquialmente, de nuestro oficio del periodismo, pero también de la política, es el motivo por el que quiero escribir este libro, que rechacé escribir hace cuatro años, hace tres, hace dos, y que decido escribir en el momento en que llego a una serie de fuentes que me permiten ya no solo contar, sino entender. Cuando entiendo toda la película, que era imposible de entender hace cuatro años, hace tres, hace dos, incluso hace uno, cuando hace un año empiezo a entender la película y me doy cuenta de que todo esto fue una operación de control de daños, un intento de teledirigir una investigación periodística y un intento, sobre todo, de tapar la corrupción, es cuando digo: ahora sí hay que contar este libro, ahora sí hay que contar toda la historia y que la gente entienda lo mismo que yo ya he entendido, que la gente se caiga del guindo conmigo, porque yo me he caído del guindo y me he metido una torta monumental, digo, internamente. Y sin embargo, esa torta para mí ha sido muy gratificante porque me ha permitido entender la verdad, y lo que quería es que el lector, mi lector habitual o el telespectador que normalmente nos ve en televisiones o nos escucha en radios, entendiera conmigo qué es lo que ha pasado en este país estos últimos cuatro años y medio.
DANIEL GASCÓN: Antes veníamos hablando de que tiene algo del macguffin, ¿no? Porque también, como en las películas de detectives, donde tú vas a buscar a la mujer de uno que ha desaparecido y acabas encontrando una trama mucho mayor. Entonces el libro es: ¿por qué cae Ábalos? Y parece que no se habla mucho de su caída, ¿qué pasa? Y entonces parece que es por la vida disoluta, el eufemismo que se usa, y tú empiezas a tirar de esa madeja, eres la primera que lo cuenta, pero luego eso te va llevando a una cosa mucho más grande, mucho más amplia.
KETTY GARAT: Claro. Yo creo que eso es el quid de la cuestión y la clave de bóveda del libro. Y creo que para escribir este libro hay que tener dosis de humildad y de honestidad, reconocer incluso que el periodista a veces también es víctima de lo que le cuentan, o víctima de sus fuentes, o víctima de la información que tiene. Todos tenemos una pequeña porción de la realidad, siempre, pero es la persistencia y la constancia en hacerse la misma pregunta durante un tiempo prolongado, cuatro años y medio en este caso, lo que te permite ir completando todas las porciones de la realidad que contiene el puzle. A mí me llega una información hace cuatro años y medio que era verdad, que era cierta, que eran los motivos de la caída de Ábalos, la vida disoluta, que por cierto no eran solo las prostitutas, eran las facturas, era un indicio de algo. Aquí hay algo que huele mal.
DANIEL GASCÓN: Hay algo que es más grave, que es cuando empiezan a aparecer, pues eso, la cuestión de las facturas, que es por un viaje a Canarias, y eso es lo que lleva al otro asunto.
KETTY GARAT: Exacto, y a la sospecha que tenía el partido en ese momento del blanqueo, a los viajes a República Dominicana, porque entre los motivos de la caída de Ábalos, como vivimos en este ecosistema mediático político contaminado en muchas ocasiones, en el que no pasamos a veces del titular o de la primera pantalla, se quedó todo el mundo en la primera crónica, la de las prostitutas. Pero fue una serie de ocho entregas, y en esas ocho entregas ya hablábamos de viajes a República Dominicana, ya hablábamos de viajes a Guinea Ecuatorial, ya hablábamos de las facturas, de la sospecha que había de blanqueo de dinero, ya hablábamos de que cesaron al gerente precisamente por este motivo, y hablábamos, por supuesto, del problema político que era capital en el seno del Gobierno que existía, y de la alerta de las feministas del partido por el comportamiento y la vida disoluta de Ábalos. Todo eso era real.
DANIEL GASCÓN: Vida disoluta y contradicción con los principios del partido.
KETTY GARAT: La colisión, sí, a las puertas de la celebración del cuadragésimo Congreso Federal del PSOE en Valencia, en el que iban con el abolicionismo de la prostitución como bandera. Con lo cual, claro que había un problema político, claro que hubo gente que alertó: Carmen Calvo, lo contamos, Maricha Ruiz Mateos, Adriana Lastra. Después de una reunión en casa de una de ellas aparece la exmujer de José Luis Ábalos y se desahoga, da una serie de informaciones y alerta de que tiene pruebas, y eso pone en guardia a las feministas del partido. Carmen Calvo avisa a Pedro Sánchez, y este no hace nada, no hace nada hasta nueve meses después. Eso es lo que siempre me inquietó, que dije: vale, muy bien, cae por esto, pero ¿por qué la fiesta de Halloween es en noviembre de 2020 y Pedro Sánchez durante nueve meses no hace nada hasta el 10 de julio de 2021, que es cuando lo cesa de manera fulminante? Y además lo camufla, lo camufla con la destitución también de Iván Redondo, la destitución de Carmen Calvo, con una remodelación enorme en la cual de repente hay un retorno del zapaterismo. Eso es lo que me ha obsesionado un poco, lo que me ha picado. ¿Por qué nueve meses? ¿Por qué se calló durante tanto tiempo? Aquí hay una pieza que falta, o varias piezas que faltan.
Y en ese recorrido en el que empiezo a investigar, bueno, de una manera distinta, básicamente porque me montan la mundial en el momento en que publico precisamente los motivos de la caída de Ábalos, de una manera más silente, más pausada, más reposada, más aislada, más marginada, podríamos decir también, es cuando en ese camino me encuentro con una trama de corrupción, y me voy encontrando varias fuentes que me llevan unas a otras, que me van contando cosas que no cuadran en absoluto con lo que me habían contado en un primer momento, como por ejemplo que había gente aterrorizada por Koldo, que ¿qué es lo que hacía Koldo para que tanta gente le tuviera miedo? Que hay empresarios que van a Ferraz a entregar dinero, que hay otros empresarios a los que les dicen que tienen que entregar una comisión al partido del 20% si quieren que se les agilice un contrato o conseguir un contrato de obra pública, que hay un restaurante que se llama La Tragantúa, que ejerce de sede social de una trama, de un grupo que se llama el grupo acelerador, en el cual siempre están presentes José Luis Ábalos, Koldo García, un ginecólogo llamado Ignacio Palomo, un empresario que se llama Víctor de Aldama. Y de uno a otro, de otro a uno, me voy dando cuenta de que aquí estamos hablando de otra cosa totalmente diferente. De eso va la investigación: de cómo a veces a los periodistas se nos intenta utilizar vendiendo una explicación prefabricada, las prostitutas. Y si el periodista es honesto y hace bien su trabajo, tendrá que seguir investigando y acabar reconociendo que la historia no era solo como se la habían contado, que lo que contó era verdad porque estaba contrastado y había información y soporte documental para poder publicarlo, pero que era solo una pequeña parte, y que en realidad estábamos hablando de una operación de control de daños para tapar la corrupción.
DANIEL GASCÓN: Un escándalo que tapa un escándalo mayor.
KETTY GARAT: Claro, un macguffin como la copa de un pino, como decías antes. Efectivamente.
DANIEL GASCÓN: Y ahí, claro, el que te da a veces la información siempre tiene sus propios intereses, y lo utiliza. Y aquí es como, porque ahora grabamos justo cuando acaba de salir la condena de Ábalos, eso es diferente.Recuerdo también que tú citas muchas veces las críticas que surgen cuando aparece la información: que esto es puritanismo, que no sé qué, que se cuenta la vida personal. Y luego otra figura clave en el macguffin parece que es Santos Cerdán.
KETTY GARAT: Esto es interesante al hilo de lo primero que decías: las fuentes tienen sus propios intereses. Y el periodista siempre tiene que preguntarse qué interés tiene su fuente. Santos Cerdán no era mi fuente. Yo la información la contrasté con una decena de fuentes. Siempre lo dije y lo sostengo, porque es así. Yo las tengo identificadas, evidentemente hablo de ellas en clave: hablo del ministro M, de la ministra P, de una “garganta profunda” de Moncloa, de diferentes fuentes del Partido Socialista, de otro tipo de ministros que tenían menos información. Esas fuentes estaban identificadas. Pero cuando llega el momento final, esa obligación de diligencia del periodista, cuando contrastas al final con las alturas, con el Palacio de la Moncloa, con el Gobierno, para alertar de que sale esta información, voy a decir esto, no voy a contar esto y voy a sacar esto, tengo esta información, estoy trabajando en ella o directamente la voy a sacar. Hay gente que avisa con veinticuatro horas, hay gente que avisa con una semana. Yo........
