No iba a haber elecciones
Ya sé que casi nos hemos olvidado del tiempo cuando Petro era presidente, hace quince días.
Fue antes del arca de Noé, y del temblor, y de los desnombramientos, y de la resurrección de Jaime Andrés en las playas de Samaria, y del Libro de la verdad y de los dos libros afanados del nuevo contralor. Antes del inicio de la patria milagro.
Por eso, unas palabras que dijo el procurador esta semana se sintieron como los estertores de una época antiquísima, opacada, ahora, por el desastre del terremoto y por el bling-bling del nuevo gobierno.
Sus palabras nos devolvieron a lo que el petrismo quería hacer con la democracia colombiana, que no es otra cosa que destruirla.
El procurador las dijo en la mitad de un piropo y de un auto-piropo –al registrador (merecido), al contralor y a sí mismo– por el “programa de paz electoral”.
Dijo que ese programa “permitió (…) que hubiera elecciones en Colombia, porque no iba a haber elecciones. Todo el mundo tenía el temor fundado [de] que las elecciones se iban a malograr (…) estuvieron en riesgo de no haber cumplido el........
