“Víctimas del éxito”
Hace poco me reencontré con un amigo que no veía desde hacía tiempo. Hablamos de todo un poco y llegamos a una persona que ambos conocemos. En algún momento de la conversación, y a partir de contarle una experiencia con esa persona, la calificó diciendo que su actitud no era otra cosa que ser “víctima de su propio éxito”.
Y, sin duda, según la definición habitual -en la que no creo- de éxito, esa persona al menos refleja hacia el exterior que su carrera y su marca personal han crecido a un ritmo acelerado. Pero ese mismo crecimiento hoy, al menos desde mi experiencia, la tiene en un desborde laboral que, como en todos los casos, no es más que el reflejo de su desborde emocional.
En principio, se recibía de parte de esta persona una atención personalizada, con tiempos de respuesta al menos acordes con los compromisos adquiridos, con análisis y con humanidad. Y esta columna no es una queja sobre mi experiencia.
Lo que ocurre es que la frase “víctimas........
