¿Somos todos iguales ante la enfermedad?
Pueden estar tranquilos, cuando menos por el momento. Con independencia del título escogido para esta breve disertación, no pretendo realizar un alegato doctrinal en favor del derecho ciudadano a la salud, ni nada que se le parezca, que de sobra es conocido nuestro ordenamiento jurídico al respecto y los principios que lo rigen. Es más, ahondar en tal cuestión bien podría resultar intempestivo en una sociedad como la española que hace casi medio siglo asumió un marco constitucional que consagra la no discriminación por razón personal o social, al tiempo que reconoce el derecho de cualquier ciudadano a la protección de la salud. Por tanto, mi propósito de hoy es más prosaico que el que pudiera parecer a tenor del título enunciado y se aleja de los grandes pronunciamientos éticos y normativos, para adentrarse como se verá en la realidad cotidiana constatada por la comunidad científica internacional.
Dicho lo anterior, iniciemos el relato partiendo de un hecho reconocido a nivel mundial, que........
