¡Viva el fútbol y viva Ceuta!
Dicen que ir con Luis de la Fuente por la calle es como ir con Messi, Ronaldo, Mbappé o Lamine Yamal. Seguramente que no tanto, pero casi. Porque el seleccionador nacional de fútbol se ha convertido en la mejor versión de los ideales deportivos y valores sociales de una España deprimida y frustrada ante la deriva del régimen sanchista atrapado en la alcantarilla de su propia cloaca. Luis de la Fuente encarna, como en su momento Del Bosque, la unidad nacional, el patriotismo sano y la españolidad sin estridencias.
De la Fuente no sólo ha renovado hasta 2032 en gran acierto de la RFEF, sino que se ha significado en la crisis de Ceuta como un caballa más, igual que hicieron después Florentino, Pirri y Butragueño tras la pifia de los tres mimaditos blancos de la camiseta a medias. Aprovecho para confesar con todo respeto que a mí me sale más ceutí que caballa, porque uno tiene la sensación de estar ante la oferta de la sección de conservas de una gran superficie. El apodo cariñoso y gentilicio de los habitantes de la ciudad autónoma se ha transformado realmente en una opresión en escabeche a los ciudadanos ceutíes, que ven como su libertad de vida y movimientos se ven coartados por miles de okupas ilegales cuyos campamentos ha permitido el Gobierno de España, siendo Ceuta y Melilla ciudades españolas y frontera europea.
La importancia e influencia del futbol como elemento de penetración social y referente de cohesión nacional son muy necesarias en estos tiempos carentes de moralidad y ética del poder político, donde se utiliza el desahucio de una anciana como demagogia de agitación política.
Y junto a la rivalidad de los equipos en la Liga, España cuenta con la selección nacional como catalizadora de un sentimiento de conjunto capaz de trasladar la solidaridad, el cariño y la empatía mayoritaria de los españoles al pueblo ceutí que le........
