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Hablemos de Libros: La imaginación, el superpoder del escritor

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13.06.2026

Sí, Stephen King tiene un don que muchos escritores pierden en el camino por simplemente buscar historias creíbles. No, él no le teme a escribir lo que pasa por su imaginación y le importa un comino si es creíble o no, al fin y al cabo son millones de seguidores los que leen sus inquietantes historias.

No siempre fue así, después del superéxito que fue Carrie, se convirtió en un autor prolijo y esto le hizo sentirse algo culpable. Eso de tener varios títulos al tiempo en vitrina no parecía una buena estrategia, según sus editores, y así fue como nació Richard Bachman, el seudónimo con el que escribió cuatro novelas a finales de los años 70.

Cuando llegó al punto que no le importaba ni críticos ni sufría de vergüenzas, cuando estaba más que demostrado que se trataba de un escritor con historias que convencían a lectores en todo el mundo, decidió dar a conocer su sosías y su pecado.

Parte de ese grupo de cuatro novelas fue La larga marcha (1979) y en la cual aparece un mundo de horror, donde adolescentes compiten por un premio, pero en realidad lo hacen como una forma de jugarse la vida, al estilo de una ruleta rusa. Quien no aguante el ritmo de la marcha recibe el pasaporte, eufemismo para referirse a una ejecución segura.

Una obra que lleva al lector a momentos de verdadero frenesí y a temer por la vida de cada uno de los competidores y en especial del grupo que empieza a cerrar filas en torno a mantenerse en el camino. Solo uno vivirá. “La larga marcha no es más que un puro asesinato”. La describe la novia de un competidor y es justo lo que es.

King, como lo ha........

© La Patria