Pilato tenía razón: ¿Para qué sirve la verdad?
Lucha contra la pobreza. / Europa Press
"Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8,32). Pocas frases han envejecido peor en este primer cuarto del siglo XXI. Hoy la verdad no libera: incomoda. Lo que libera, al menos políticamente, es el relato.
Dos editoriales publicados el mismo día en la prensa española parecían dialogar sin haberse puesto de acuerdo. Uno advertía sobre la degradación democrática en Estados Unidos bajo la sombra omnipresente de Donald Trump; el otro describía la paradoja española: una economía que exhibe cifras envidiables mientras una parte creciente de la sociedad vive instalada en la incertidumbre. A primera vista son asuntos distintos. En realidad hablan del mismo fenómeno: la fractura entre los hechos y su representación.
George Orwell escribió que "la libertad consiste en decirle a la gente lo que no quiere oír". Hoy habría añadido que también consiste en conseguir que alguien escuche la realidad.
La democracia y sus sombras
Estados Unidos fue durante décadas el laboratorio de la democracia liberal. Ahora se ha convertido, paradójicamente, en el laboratorio de sus vulnerabilidades. La cuestión ya no es únicamente la personalidad de Donald Trump. Los personajes pasan; las instituciones permanecen...
Alexis de Tocqueville advirtió hace casi dos siglos que las democracias podían sucumbir no tanto por la violencia como por la lenta aceptación de nuevas formas de servidumbre voluntaria. No imaginó las redes sociales ni los algoritmos, pero entendió algo esencial: la democracia depende menos de las leyes que de las costumbres cívicas. Cuando la verdad se convierte en una opinión más y el adversario en........
