‘Aristoi’
Fachada del campus de la Universidad de Murcia (UMU). / CARM
En tiempos revueltos, conviene prestar atención al lenguaje, unas veces encubridor; otras, delator. Ejemplo de lenguaje encubridor: nos referimos a las noticias falsas de los medios, los bulos de las redes sociales y las afirmaciones de algunos líderes mundiales con la denominación común en lengua inglesa de fake news, aunque el significado es sobradamente conocido en nuestra lengua vernácula: mentiras.
Y ahora, el lenguaje delator: aristocracia quiere decir el gobierno de los mejores, pero tomando raíces griegas, para distraer la atención. Quizá originariamente fueran los mejores en el manejo de las armas o en otras virtudes patriarcales y, tal vez por esa razón, pasado el tiempo, la casta de sus herederos fue denominada nobleza, no por su espíritu filantrópico, caritativo o humanitario, sino tal vez por sus maneras refinadas, un tanto amaneradas, debido sin duda a su inanidad en las tareas productivas y otras ciencias del trabajo.
Mi concepto de lo valioso y plausible se compadece mal con lo belicista y repugna el ocio amanerado. Y pues admiré a mis maestros por su conocimiento y dedicación hacia quienes no tuvieron una cuna regalada, será que mi pedestal de los aristoi está ocupado por el talento y la generosidad de espíritu que favorece su extensión y mejora la vida de todos.
En nuestra sociedad, el talento suele........
