La hégira
Carretera nacional en los años sesenta. / Archivo TLM
El verano hace a los hombres sudar y a las mujeres más atractivas. Nos da la sensación de que las películas americanas que nos deleitan en la televisión y en el cine invaden ahora nuestra vida para encontrarse a cada paso con nosotros y así enamorarnos mejor.
Al verano se le recibe en mangas de camisa, de camiseta o sin corbata según la ideología; pero es inútil. El cuerpo humano se convierte en un laboratorio de transformación que asimila líquidos frescos y fabrica sudores cálidos. Cansancio, sueño, mosquitos. Vivir en el trópico sin estar preparados, aunque los sombreros Panamá, tan de moda entre los alopécicos, traten de engañarnos con la levedad de su sombra. Tiempo de moscas, hormigas y toda clase de bichos. Harían falta las sombrillas naturales de las moreras, que lucen el verde de sus hojas en todo su esplendor, postergadas y tan generosas, que dejan entrar los rayos del sol entre sus ramas desnudas en el invierno y en el verano su sombra fresca nos da cobijo. Pasado glorioso el de la morera, mucho más modesta que el ficus, blando e imprevisible. La morera no es espectacular,........
