menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Diez escenas sobre cómo Sánchez hizo suyo el PSOE: el dramático Comité Federal de 2016, en el que Sánchez dimitió, fue solo un capítulo de la transformación de un partido que dejó de ser como era

22 0
04.10.2026

Diez escenas sobre cómo Sánchez hizo suyo el PSOE: el dramático Comité Federal de 2016, en el que Sánchez dimitió, fue solo un capítulo de la transformación de un partido que dejó de ser como era

El asturiano Javier Fernández presidió la gestora tras la dimisión de Sánchez

Javier Fernández (derecha), con Susana Díaz y Pedro Sánchez, antes de las primarias que pusieron fin a esa etapa. / KIKO HUESCA

Hace una década, el PSOE afrontaba una de las crisis más graves de su historia, tras haber dimitido Pedro Sánchez de la secretaría general y colocar al frente del partido una gestora presidida por el asturiano Javier Fernández. Fue el 1 de octubre de 2016, después de una jornada interminable en Ferraz. Seis meses más tarde, los militantes devolvieron a Sánchez el poder que había perdido ante el Comité Federal.

Aquella secuencia aún sirve para entender al PSOE de hoy. Sánchez medita este fin de semana si convoca elecciones generales después de que el Congreso haya tumbado sus dos decretos sobre vivienda. Ese marco invita a regresar a los años en los que se construyó el dirigente que hoy domina el PSOE y también a recordar una efeméride: el momento en el que la Federación Socialista Asturiana (FSA) tuvo el timón de la organización en sus horas más difíciles.

LA NUEVA ESPAÑA reconstruye aquellos acontecimientos con los recuerdos de algunos protagonistas que participaron en aquellas decisiones. Hay hechos que, con los años, se han distorsionado: Sánchez no llegó inicialmente a Ferraz contra el aparato, y algunos de quienes más contribuyeron a elevarlo acabarían encabezando la rebelión. El 1 de octubre no se votó formalmente su destitución. El presidente de la gestora nunca quiso serlo. Y el sistema de primarias que había abierto el partido terminó permitiendo a Sánchez regresar por encima de la estructura que lo había derrotado.

Estas son diez escenas de una historia en la que casi todos acabaron cambiando de posición. ¿Todos? No. Javier Fernández, hoy alejado de los focos mediáticos y políticos, aquel presidente del Principado que lideró la gestora, advertía desde el principio sobre los horizontes que hoy son la tierra a la que se enfrentan los socialistas.

Susana Díaz quiso suceder a Rubalcaba

La historia pudo empezar de otra manera. Tras el desastre socialista de las europeas de mayo de 2014, Alfredo Pérez Rubalcaba anunció que abandonaba la secretaría general y durante unos días casi todas las miradas se dirigieron hacia Susana Díaz. La presidenta andaluza concentraba el apoyo de buena parte del poder territorial y exploró una sucesión sustentada en un consenso suficientemente amplio como para evitar una competición. No lo consiguió. Entre quienes no acompañaron aquel movimiento estuvieron Javier Fernández y Guillermo Fernández Vara. El presidente extremeño llegó a proclamar públicamente que en el PSOE se habían acabado "las aclamaciones". La resistencia de ambos formaba parte de una discusión mayor: si el nuevo secretario general debía surgir de un acuerdo previo entre dirigentes o de la votación de los afiliados. Díaz anunció finalmente el 10 de junio que permanecería en Andalucía. La competición quedó abierta.

La paradoja aparecería dos años después. Algunos de quienes habían contribuido a impedir una sucesión cerrada alrededor de Díaz terminarían formando parte del bloque contrario al hombre que aprovechó precisamente aquella apertura para conquistar el partido, Pedro Sánchez, y respaldando a Díaz en las primarias de 2017. La elección directa había empezado a modificar el viejo sistema de equilibrios del PSOE mucho antes de que nadie midiera todas sus consecuencias.

Los futuros adversarios de Sánchez ayudaron a fabricarlo en una cita en un hotel

El 19 de junio de 2014, día de la proclamación de Felipe VI, cinco dirigentes socialistas se reunieron en el AC Hotel La Finca, en Pozuelo de Alarcón. Allí estaban Pedro Sánchez, Susana Díaz, el valenciano Ximo Puig, el líder socialista madrileño Tomás Gómez y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. La reunión permitió concentrar detrás de Sánchez a algunas de las federaciones más poderosas frente a Eduardo Madina, su contrincante en las primarias. En la FSA, los respaldos mayoritarios fueron para Madina.

Zapatero tuvo un papel relevante como avalista de aquella aproximación. Tomás Gómez llegó mucho más receloso: expresó abiertamente su desconfianza hacia Sánchez antes de aceptar apoyarlo. Ocho meses después, Sánchez destituyó a Gómez al frente del socialismo madrileño y puso el PSM en manos de una gestora.

La alianza de 2014 acabó volviéndose del revés. Con el tiempo, Díaz se convirtió en la principal referencia de la oposición interna; Puig terminó situado entre los críticos; Gómez terminó orillado y Zapatero participaría después activamente en el intento de que Susana Díaz derrotara a Sánchez en las primarias de 2017, pese a que luego se ha convertido en un referente para el sanchismo.

Sánchez, pues, no llegó por primera vez a Ferraz derrotando al aparato. Llegó porque una parte importante del aparato........

© La Nueva España