Alfredo Infante, superior de los Jesuitas en Venezuela, de visita en Oviedo: "En Venezuela ahora no sabemos si estamos ante un precipicio o ante un camino"
Alfredo Infante, superior de los Jesuitas en Venezuela, de visita en Oviedo: "En Venezuela ahora no sabemos si estamos ante un precipicio o ante un camino"
"Ver al migrante como una amenaza que viene a quitar el trabajo es una gran mentira; buena parte de las economías de los países receptores se sostienen gracias a la mano de obra de fuera"
El jesuita Alfredo Infante / Fernando Rodríguez
El jesuita Alfredo Infante fue destinado a La Vega, uno de los barrios más humildes de Caracas en 2016, cuando la realidad pintaba bastos en Venezuela. "Lo primero que hicimos fue agrupar a las madres, niños, niñas y adolescentes y ponernos a soñar. Fuimos a ver‘La vida es bella’, el arte de cómo proteger la vida, los sueños y la esperanza de los niños en medio de una situación que, en nuestro caso, no era un campo de concentración, pero se podía asemejar por el hambre, las enfermedades, las dificultades. Salimos a soñar . En Venezuela se suele ver a la gente de los barrios como una amenaza, pero nuestra consigna era ‘La Vega es una mina de humanidad’. Es impresionante lo que florece allí en medio de tanta adversidad", expone Alfredo Infante (1963), experto en educación, derechos humanos, migraciones y refugiados. Desde 2023 es superior de los Jesuitas en Venezuela. Cuando viaja a España suele dedicar un día a Asturias para visitar a Elvira López, una religiosa ovetense de 90 años, del Santo Ángel de la Guarda, clave en su trayectoria vital.
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¿Cómo describiría hoy la situación de Venezuela?
Venezuela era un barco atascado en una tormenta , con las ventanas cerradas y ante esa situación mucha gente tuvo que salir para buscar nuevos caminos y ver cómo ayudaban a los que quedaban en el barco, donde la tripulación sometía a los pasajeros a un control muy férreo, censura, persecución. Mucha gente acabó en el calabozo y hubo una gran violación de derechos humanos. El de 3 de enero de 2026, de repente, la gente ve que el barco empieza a moverse, abre las ventanas y siente que comienza a entrar aire en el barco. Caen en la cuenta de que al capitán de la tripulación se lo llevaron y comienzan a celebrar, pero ven que la tripulación es la misma y aunque pudiera parecer que hay mayor flexibilidad, el control sigue. Se asoman por la ventana y se dicen a dónde vamos.
¿A dónde va Venezuela?
Estamos en una gran incertidumbre, tenemos el destino, la ruta y el mapa comprometidos porque no están en nuestras manos. Y la tripulación, como decía, se comporta de manera más flexible pero sospechamos que no es por voluntad propia. El desafío de los pasajeros es llegar a un acuerdo sobre una ruta clara para transformar la convivencia dentro del barco y no está fácil: los que pusieron el barco a moverse nos introdujeron en una esfera geopolítica muy compleja. El 3 de enero marcó u n hito, cambió el país, pero no tenemos clara la ruta hacia dónde vamos porque la marcan otros.
Desde el 3 de enero se habla de una cierta recuperación económica. ¿Ha llegado a la gente?
La situación económica de nuestra gente sigue muy deprimida. Hay mucho acuerdo político-económico de reactivación........
